miércoles, 14 de noviembre de 2007

ENTREVISTA A AMPARO MARZAL DIRECTORA GENERAL DE LAS FAMILIAS Y LA INFANCIA

La directora general de las Familias y la Infancia del Gobierno de España, Amparo Marzal (Cartagena, 1952), expuso ayer en Oviedo los retos de la adopción internacional en España, un país que el año pasado acogió a 4.472 menores procedentes de otros países, 951 menos que en 2005. Se trata de la mayor caída de los últimos años. El 88 por ciento fue adoptado por una pareja, y el 12 por ciento restante, por una sola persona. Sólo el dos por ciento tenía más de nueve años.
-Su discurso es que, aunque descienden, las adopciones internacionales van bien.
-España, con una media de 4.500 niños adoptados al año en el extranjero, tiene los datos de adopción internacional más altos de Europa en términos relativos. Es un referente en materia de adopción internacional: no sólo porque se adopta mucho, sino porque se adopta bien, que es lo que más nos preocupa.
-Cifre ese optimismo.
-Las familias que deciden adoptar están en torno a 10.000 al año. Este número ha crecido progresivamente y tiende a estabilizarse. Aproximadamente un 97 por ciento obtiene el certificado de idoneidad que expiden las comunidades autónomas.
-¿Cuántos procesos terminan con una incompatibilidad entre la familia y el menor?
-El índice es muy bajo, en torno al dos por ciento. En todo caso, es un índice que preocupa a la Administración, porque son niños que han sufrido ya un primer shock en su propio país y sufren otro al llegar aquí.
-¿Qué pasa con esos niños?
-Como niños españoles tienen la medida de protección que se considere más oportuna.
-¿Los fracasos están directamente relacionados con la edad de los pequeños?
-No necesariamente. Están vinculados a situaciones de origen del menor que no fueron informadas en su día, a cuestiones de salud o a expectativas de los padres que no se confirman.
-¿Qué tipo de expectativas?
-Las familias españolas lo que desean son niños en las mejores condiciones, pero eso no quiere decir que no se adopten también niños con dificultades de todo tipo. Los niños ya han sufrido una primera fase de dificultades en la primera parte de su vida, y esas dificultades las tiene que afrontar la familia.
-¿De qué se quejan al Ministerio los adoptantes?
-La queja principal tiene que ver con el tiempo, que es un concepto muy relativo: las familias quieren tener a su niño con ellos cuanto antes. Y el tiempo, a veces, no es manejable por las autoridades españolas.
-En Asturias se tarda 17 meses en obtener un certificado de idoneidad.
-Esa fase sí es controlable y es la que se puede acortar.
¿Las restricciones impuestas por China a los solicitantes son de recibo?
-Nosotros estamos a lo que los países de origen dispongan. Algunas de estas condiciones en España serían impensables, pero tenemos que acceder porque esos países son los que tienen los niños. China sigue siendo el principal lugar de origen, aunque la cifra de menores adoptados en España ha bajado porque los niños disponibles han de ser repartidos entre distintos países.
-¿Dejará de ser el principal país de los menores que llegan a España a corto plazo?
-En un primer momento, cuando en España se empieza a abordar la adopción internacional, el continente de origen preeminente era América Latina. En una segunda fase, fue Europa del Este, y en la tercera, Asia. Ahora mismo, somos testigos de la emergencia de los países africanos. África fue el único continente que creció en 2006 en cuanto al número de adopciones en España. Fundamentalmente, gracias a Etiopía, que, en el año 2002, cedía unos 40 niños a España, y ahora superan los 300.
-¿Qué impacto tendrá el incidente que involucró a un centenar de niños sacados ilegalmente de Chad?
-Ese episodio tan desgraciado no tiene nada que ver con las adopciones internacionales ni con la cooperación internacional.
-¿Deja traslucir que no hay suficientes garantías legales?
-Pone en tela de juicio el trabajo de ONG que trabajan muy bien y crea en la opinión pública un sentimiento negativo respecto a la adopción internacional. De ahí la importancia de extremar esas garantías.
-Congo ha cerrado sus fronteras a los acogimientos. -
Esa decisión es previa al incidente de Chad. La adopción se produce sobre países que tienen una situación política y social muy cambiante. Si hablásemos de países desarrollados, no darían niños en adopción.

1 comentario:

tonyon dijo...

...viaje interestelar aceleración constante (sin sufrimiento)… en el Brasil del "Ordem e Progresso" los "niños de la calle" abandonados como si fueran perros...en países de Oriente como el Líbano, niños y niñas casi bebés tirados por el suelo junto a un adulto pidiendo limosna, ya desde su más tierna infancia acostumbrándose a mirar el Mundo desde abajo y sufriendo...niños muriendo de frío en campos de refugiados en países con inacabables guerras de religión...y mientras sinvergüenzas multireligiosos-pontífices en sus palacios de oro comiendo perdices, y abrigándose bien con las mejores mantas de la mejor lana hechas en Inglaterra, las mejores botas...y no se les cae la cara de vergüenza al mirarse al espejo... ¿Como se puede tener 50,000 millones de dólares en el Banco, vivir en un rascacielos de oro y dedicarse a querer construir un muro, en vez de dedicarse a salvar a todos los que puedan?... EL MUNDO NO PUEDE SEGUIR INDIFERENTE A ESE HORROR CONTRA LA INFANCIA... TODOS esos niños y niñas que sufren deben ser rescatados y tutelados por el Estado y entregados en ADOPCIÓN a todas las adecuadas FAMILIAS DEL MUNDO que quieran adoptarlos... Fuera religión, fuera monarquías y fuera políticos sinvergüenzas.